Coincido totalmente contigo, Francisco Javier: el Módulo 2 de nuestra especialización en Competencias Docentes reclama una Tutoría eficaz. Si bien en el Módulo 1 la gran mayoría de camaradas del nivel medio superior enfrentaron problemas diversos de adaptación al uso de la plataforma, de dosificación de tiempos para realizar sus actividades, de entrega oportuna de sus tareas, por citar solo algunos, no es menos cierto que el Módulo 2 es el de mayor importancia porque es justamente aquí, en este segmento de la especialidad, en que deberán sentar sólidas bases sobre las que descansará la Estrategia Didáctica que les permitirá acreditar, titularse y hasta certificarse si así lo deciden.
En mi caso, creo que una gran fortaleza que será de mucho beneficio para los estudiantes que compartan conmigo el Módulo 2 es que el Tutor ya vivió esa etapa de planeación por competencias. Ya realizó un diagnóstico socioeducativo en el plantel en que labora; ya aprovechó el espléndido formato para la Planeación por Competencias; ya detectó las intersecciones programáticas entre las diversas asignaturas, módulos y submódulos que los estudiantes del nivel medio superior cursan; ya analizó lo más conveniente para una correcta mediación pedagógica y ya seleccionó, durante la construcción de su Estrategia Didáctica, los mejores recursos didácticos y pedagógicos para darle forma a dicha planeación por competencias.
La debilidad será, ni duda cabe, la escasez de tiempo para revisar, con la minuciosidad que el caso requiere, todas y cada una de las propuestas que presenten los estudiantes desde el momento mismo en que piensen en el problema de la vida real que podrían tomar como pretexto para el diseño de la Estrategia Didáctica desde una visión por competencias.
De ahí la importancia de que nosotros, en nuestro carácter de tutores, tomemos cabal consciencia de que el Módulo 2 reclamará más atención y presencia nuestra para guiar por el camino correcto a nuestros estudiantes. Me parece, además, que para ir a tono con los postulados de la Reforma Integral de la Educación Media Superior es deseable que la Coordinación seleccione a los más aptos para que los Tutores se mantengan a la altura de las exigencias del Módulo 2.
sábado, 10 de abril de 2010
Las rúbricas de evaluación.
Ignoro cómo y quiénes han diseñado las Rúbricas de Evaluación que semana a semana utilizamos para dar seguimiento al desempeño de nuestros estudiantes. Supongo que se trata de un grupo de especialistas que la UPN ha conjuntado para realizar tan difícil tarea que nos permite evaluar el logro o no de las competencias docentes que se requieren en el nivel medio superior en estos tiempos que corren.
Sin embargo, es obvio que tales Rúbricas de Evaluación son susceptibles de una mejora continua. Y nada mejor que seamos nosotros mismos, los tutores, quienes aportemos nuestro granito de arena para irlas perfeccionando cada día más hasta lograr que verdaderamente cumplan con su cometido. Esto significa que a la ya de por sí pesada carga de trabajo que tenemos debemos adicionar una más: tocará a nosotros estar siempre atentos para desarrollar un análisis comparativo que nos permita determinar si la Rúbrica semanal es completamente acorde a las indicaciones contenidas dentro del Programa de Actividades. En el Módulo Uno algunos lo hicimos pero el asunto no pasó a mayores: lo comentamos con nuestro Asesor pero el asunto no trascendió. De ahí que ahora surja como una necesidad para garantizar la mejora constante de este instrumento.
Por otra parte, no es preciso realizar sesudos análisis para entender que la evaluación de nuestros estudiantes no puede reducirse a un simple y frío proceso de comparación de los logros alcanzados por cada participante y lo que indican las tablas denominadas Rúbricas de Evaluación. Es importante humanizar tal proceso para lograr que los resultados sean los más justos y los que más se apeguen al desempeño real de los estudiantes.
Me explico: no podemos perder de vista, por ningún motivo, que nuestros estudiantes viven en diferentes estados de la república mexicana y que, en consecuencia, poseen diferentes formas de ver la vida y el proceso de actualización que les podrá permitir ser mejores docentes del nivel medio superior. Son tantas las diferencias que no podemos tomar un mismo rasero para evaluar a todos. Diferencias que van desde el estatus de la plaza que poseen hasta el tipo de subsistema en que laboran; desde la ubicación geográfica de sus planteles hasta la infraestructura con que cuentan; desde la pertenencia a una escuela urbana o rural hasta los años de servicio que tienen; en fin, son tantas y tantas las divergencias y las coincidencias que lo más correcto es no soslayar estos ingredientes a la hora de evaluar el desempeño de cada uno de los estudiantes.
En síntesis, el sentido común de un Tutor más la Rúbrica de Evaluación, que no deja de ser un excelente referente para contrastar los logros de cada uno, nos puede conducir a una evaluación justa, adecuada y, sobre todo, apegada a la realidad que vivimos.
Reciban, desde Chiapas, un saludo afectuoso.
Sin embargo, es obvio que tales Rúbricas de Evaluación son susceptibles de una mejora continua. Y nada mejor que seamos nosotros mismos, los tutores, quienes aportemos nuestro granito de arena para irlas perfeccionando cada día más hasta lograr que verdaderamente cumplan con su cometido. Esto significa que a la ya de por sí pesada carga de trabajo que tenemos debemos adicionar una más: tocará a nosotros estar siempre atentos para desarrollar un análisis comparativo que nos permita determinar si la Rúbrica semanal es completamente acorde a las indicaciones contenidas dentro del Programa de Actividades. En el Módulo Uno algunos lo hicimos pero el asunto no pasó a mayores: lo comentamos con nuestro Asesor pero el asunto no trascendió. De ahí que ahora surja como una necesidad para garantizar la mejora constante de este instrumento.
Por otra parte, no es preciso realizar sesudos análisis para entender que la evaluación de nuestros estudiantes no puede reducirse a un simple y frío proceso de comparación de los logros alcanzados por cada participante y lo que indican las tablas denominadas Rúbricas de Evaluación. Es importante humanizar tal proceso para lograr que los resultados sean los más justos y los que más se apeguen al desempeño real de los estudiantes.
Me explico: no podemos perder de vista, por ningún motivo, que nuestros estudiantes viven en diferentes estados de la república mexicana y que, en consecuencia, poseen diferentes formas de ver la vida y el proceso de actualización que les podrá permitir ser mejores docentes del nivel medio superior. Son tantas las diferencias que no podemos tomar un mismo rasero para evaluar a todos. Diferencias que van desde el estatus de la plaza que poseen hasta el tipo de subsistema en que laboran; desde la ubicación geográfica de sus planteles hasta la infraestructura con que cuentan; desde la pertenencia a una escuela urbana o rural hasta los años de servicio que tienen; en fin, son tantas y tantas las divergencias y las coincidencias que lo más correcto es no soslayar estos ingredientes a la hora de evaluar el desempeño de cada uno de los estudiantes.
En síntesis, el sentido común de un Tutor más la Rúbrica de Evaluación, que no deja de ser un excelente referente para contrastar los logros de cada uno, nos puede conducir a una evaluación justa, adecuada y, sobre todo, apegada a la realidad que vivimos.
Reciban, desde Chiapas, un saludo afectuoso.
Seguimiento de estudiantes en línea.
La relación entre las evaluaciones obtenidas y el registro de actividades que en la plataforma quedan puntualmente consignadas es directamente proporcional: aquellas y aquellos estudiantes que, en tiempo y forma, revisaron el Programa de Actividades y la Rúbrica de Evaluación, invariablemente obtuvieron muy buenos resultados.
Contrariamente, aquellas y aquellos que no se tomaban la molestia de revisar cuidadosamente estos documentos, más la literatura que se recomendaba para cada semana, vieron que la apatía que mostraban se reflejaba en sus evaluaciones.
De ahí la gran importancia que reviste el "Informe de Actividades" para dar seguimiento al desempeño de cada uno de nuestros estudiantes en línea. En lo personal, tal registro me sirvió como una eficaz herramienta para seguirle los pasos a todas y todos los docentes-estudiantes que formaron parte del grupo a mi cargo.
Empero, sugiero permanecer siempre atentos porque, ocasionalmente, los duendecillos cibernéticos nos pueden hacer travesuras y falsear tales registros. En el módulo anterior enfrenté problemas de este tipo y con toda oportunidad se lo hice saber a Francisco Javier, nuestro Asesor, una vez que verifiqué que ni yo mismo tenía registros pese a haber visitado los documentos en varias ocasiones.
Por lo demás, el Informe de Actividades es un auxiliar excelente para realizar nuestra tarea de la mejor manera posible.
Contrariamente, aquellas y aquellos que no se tomaban la molestia de revisar cuidadosamente estos documentos, más la literatura que se recomendaba para cada semana, vieron que la apatía que mostraban se reflejaba en sus evaluaciones.
De ahí la gran importancia que reviste el "Informe de Actividades" para dar seguimiento al desempeño de cada uno de nuestros estudiantes en línea. En lo personal, tal registro me sirvió como una eficaz herramienta para seguirle los pasos a todas y todos los docentes-estudiantes que formaron parte del grupo a mi cargo.
Empero, sugiero permanecer siempre atentos porque, ocasionalmente, los duendecillos cibernéticos nos pueden hacer travesuras y falsear tales registros. En el módulo anterior enfrenté problemas de este tipo y con toda oportunidad se lo hice saber a Francisco Javier, nuestro Asesor, una vez que verifiqué que ni yo mismo tenía registros pese a haber visitado los documentos en varias ocasiones.
Por lo demás, el Informe de Actividades es un auxiliar excelente para realizar nuestra tarea de la mejor manera posible.
El deseable uso de la Web 2.0 en mi labor docente.
Los vertiginosos cambios que las Tecnologías de la Información y la Comunicación sufren en estos tiempos nos obligan a repensar, con toda seriedad, nuestra labor docente.
Hasta la década de los noventa, era muy común remitir a nuestros estudiantes a la Biblioteca Escolar o a la compra de algún libro de texto que apoyara nuestra tarea en las aulas. Hoy en día, todo parece indicar que las bibliotecas de nuestros centros escolares están condenadas a morir por la creciente ausencia de lectores.
No se trata de sucumbir ante las innovaciones tecnológicas pero no es preciso recurrir a kilométricas argumentaciones para comprender que las nuevas generaciones de estudiantes han tomado la libre determinación de consultar en otras fuentes y gradualmente, desde los albores del presente siglo, fueron tomando distancia de las bibliotecas tradicionales.
Ante la contundencia de esta realidad cotidiana, que no es privativa de las escuelas privadas sino que se ha extendido con inusitada fuerza en la inmensa mayoría de las escuelas públicas, lo que nos queda es adaptarnos, de la mejor manera posible, a esta escalada tecnológica que ha venido a modificar, drásticamente, la forma tradicional de compartir los conocimientos.
De ahí la importancia de apelar a la Web 2.0 para convertir nuestro quehacer docente en una actividad que despierte el interés de los jóvenes que cursan el nivel medio superior y que nacieron en una época en que las máquinas de escribir y las reglas de cálculo forman parte de la edad de la piedra.
Por ello, es de particular importancia abrir la discusión en todos los foros posibles para que quienes participamos en la especialización en Competencias Docentes, ya sea como asesores, como tutores o como estudiantes, reflexionemos con detenimiento y alta responsabilidad sobre las grandes transformaciones que están ocurriendo a nuestro alrededor para que no caigamos en el gravísimo error de ejecutar operaciones con el ábaco cuando ya nuestros jóvenes operan con destreza inigualable un computador portátil o se comunican en tiempo real a velocidades increíbles.
Esforzarnos por la actualización docente es, pues, desde mi perspectiva, no una moda ni una exigencia de las autoridades educativas de nuestro país sino una condición inevitable para garantizar nuestra sobrevivencia.
Hasta la década de los noventa, era muy común remitir a nuestros estudiantes a la Biblioteca Escolar o a la compra de algún libro de texto que apoyara nuestra tarea en las aulas. Hoy en día, todo parece indicar que las bibliotecas de nuestros centros escolares están condenadas a morir por la creciente ausencia de lectores.
No se trata de sucumbir ante las innovaciones tecnológicas pero no es preciso recurrir a kilométricas argumentaciones para comprender que las nuevas generaciones de estudiantes han tomado la libre determinación de consultar en otras fuentes y gradualmente, desde los albores del presente siglo, fueron tomando distancia de las bibliotecas tradicionales.
Ante la contundencia de esta realidad cotidiana, que no es privativa de las escuelas privadas sino que se ha extendido con inusitada fuerza en la inmensa mayoría de las escuelas públicas, lo que nos queda es adaptarnos, de la mejor manera posible, a esta escalada tecnológica que ha venido a modificar, drásticamente, la forma tradicional de compartir los conocimientos.
De ahí la importancia de apelar a la Web 2.0 para convertir nuestro quehacer docente en una actividad que despierte el interés de los jóvenes que cursan el nivel medio superior y que nacieron en una época en que las máquinas de escribir y las reglas de cálculo forman parte de la edad de la piedra.
Por ello, es de particular importancia abrir la discusión en todos los foros posibles para que quienes participamos en la especialización en Competencias Docentes, ya sea como asesores, como tutores o como estudiantes, reflexionemos con detenimiento y alta responsabilidad sobre las grandes transformaciones que están ocurriendo a nuestro alrededor para que no caigamos en el gravísimo error de ejecutar operaciones con el ábaco cuando ya nuestros jóvenes operan con destreza inigualable un computador portátil o se comunican en tiempo real a velocidades increíbles.
Esforzarnos por la actualización docente es, pues, desde mi perspectiva, no una moda ni una exigencia de las autoridades educativas de nuestro país sino una condición inevitable para garantizar nuestra sobrevivencia.
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