sábado, 10 de abril de 2010

Las rúbricas de evaluación.

Ignoro cómo y quiénes han diseñado las Rúbricas de Evaluación que semana a semana utilizamos para dar seguimiento al desempeño de nuestros estudiantes. Supongo que se trata de un grupo de especialistas que la UPN ha conjuntado para realizar tan difícil tarea que nos permite evaluar el logro o no de las competencias docentes que se requieren en el nivel medio superior en estos tiempos que corren.

Sin embargo, es obvio que tales Rúbricas de Evaluación son susceptibles de una mejora continua. Y nada mejor que seamos nosotros mismos, los tutores, quienes aportemos nuestro granito de arena para irlas perfeccionando cada día más hasta lograr que verdaderamente cumplan con su cometido. Esto significa que a la ya de por sí pesada carga de trabajo que tenemos debemos adicionar una más: tocará a nosotros estar siempre atentos para desarrollar un análisis comparativo que nos permita determinar si la Rúbrica semanal es completamente acorde a las indicaciones contenidas dentro del Programa de Actividades. En el Módulo Uno algunos lo hicimos pero el asunto no pasó a mayores: lo comentamos con nuestro Asesor pero el asunto no trascendió. De ahí que ahora surja como una necesidad para garantizar la mejora constante de este instrumento.

Por otra parte, no es preciso realizar sesudos análisis para entender que la evaluación de nuestros estudiantes no puede reducirse a un simple y frío proceso de comparación de los logros alcanzados por cada participante y lo que indican las tablas denominadas Rúbricas de Evaluación. Es importante humanizar tal proceso para lograr que los resultados sean los más justos y los que más se apeguen al desempeño real de los estudiantes.

Me explico: no podemos perder de vista, por ningún motivo, que nuestros estudiantes viven en diferentes estados de la república mexicana y que, en consecuencia, poseen diferentes formas de ver la vida y el proceso de actualización que les podrá permitir ser mejores docentes del nivel medio superior. Son tantas las diferencias que no podemos tomar un mismo rasero para evaluar a todos. Diferencias que van desde el estatus de la plaza que poseen hasta el tipo de subsistema en que laboran; desde la ubicación geográfica de sus planteles hasta la infraestructura con que cuentan; desde la pertenencia a una escuela urbana o rural hasta los años de servicio que tienen; en fin, son tantas y tantas las divergencias y las coincidencias que lo más correcto es no soslayar estos ingredientes a la hora de evaluar el desempeño de cada uno de los estudiantes.

En síntesis, el sentido común de un Tutor más la Rúbrica de Evaluación, que no deja de ser un excelente referente para contrastar los logros de cada uno, nos puede conducir a una evaluación justa, adecuada y, sobre todo, apegada a la realidad que vivimos.

Reciban, desde Chiapas, un saludo afectuoso.

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